Lavado de manos contra el COVID-19 ¿Es eficaz? o ¿Podría ser eficaz?

El lavado de manos se ha convertido actualmente en una declaración universal para la prevención contra enfermedades infecciosas. Todos los días lo escucho o leo a través de los medios de comunicación no menos de 10 veces. No es una declaración nueva, nadie lo cuestiona como un mecanismo eficaz de reducir la carga microbiana presente. […]

Escrito Por Giulio Li Padilla

15 de abril de 2020
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El lavado de manos se ha convertido actualmente en una declaración universal para la prevención contra enfermedades infecciosas. Todos los días lo escucho o leo a través de los medios de comunicación no menos de 10 veces.

No es una declaración nueva, nadie lo cuestiona como un mecanismo eficaz de reducir la carga microbiana presente. Nos ha hecho recordar este simple mecanismo que nadie no duda en conocer y hasta en cierto sentido “dominar”. Lo curioso es que cuando uno realiza un análisis detallado de este simple mecanismo saltan algunos hechos que nos debería llevar a cuestionar sobre lo que hacemos y revisar nuestros procedimientos y lo más importante creo, es como llegar a una real concientización de las personas.

Parte de mi trabajo como consultor ha sido visitar diversas instalaciones de fabricación en varios sectores. Parte de los protocolos de ingreso a las áreas donde se transformar las materias primas o se envasa el producto cuenta con estaciones de lavado de manos.

Empleo de agua de la red pública ya potabilizada o agua potabilizada por la misma instalación. En alguno se usa secador a aire caliente en otros, papel toalla y en casos puntuales hasta he visto toalla de tela personales. Siempre jabón líquido pero no en barra. ¿Este último que tan bien funciona? En algunas instalaciones te piden al final adicionar alcohol o algún compuesto en base a alcohol. En otro no te lo exigen ni recomienda. En algunos procesos una persona que permanece todo el tiempo parada “observando” y rociándote el desinfectante. ¿Es necesario?. Desde hace muchos años investigador y analista de información que mi trabajo demanda ya recomendaba el tiempo mínimo de 20 segundos para el lavado de manos. Ahora se menciona con mayor énfasis, muchos lo desconocían, pero ¿Por qué ese tiempo y no más o menos tiempo? Que otros “factores críticos” debemos conocer y controlar en esta medida tan simple y con un alto nivel de ser eficaz?

Revisemos algunos detalles:

  • La numeración de bacterias es más elevada en la mano dominante. Los diestros se lavan su mano izquierda más concienzudamente y viceversa.  Puede pasar inadvertido, pero es cierto. Observen a sus colaboradores y verán que si bien no ocurre en todos los casos puede llegar a ser significativo.
  • Muchas personas se lavan las palmas de las manos y olvidan el resto. Gran parte de los microorganismo (entre ellos los virus) se encuentran en las manos, extremos de los dedos y uñas.

Las manos entre un individuo y otro no son iguales. Tenemos piel y dedos, hasta ahí iguales. Pero también, unas manos son más secas y otras no tanto (nivel de resequedad); Dependiendo de la naturaleza del trabajo las “callosidades” pueden presentarse; Los “surcos” o “grietas” pueden ser más pronunciados entre uno y otro por diferentes causas; El contacto con determinadas sustancias previa al lavado de manos (sustancias grasas, restos de alimentos, otros). El procedimiento de lavado de manos ya “aprendido” es diferente entre uno y otro.

El uso de herramientas de capacitación como el Glitterbug (Brevis) ha permitido explorar a mi equipo este punto. El principio es sencillo, se coloca en las manos de la persona una sustancia indicadora que al frotarse nos deja las manos “infectadas”. Esto no quiere decir que se colocan microorganismos, sino una sustancia indicadora que brilla bajo la iluminación de una lampara de luz ultravioleta de onda larga. Si se ha realizado un buen lavado de manos casi toda o toda la sustancia indicadora será retirada de la mano. Ver fotos.

Adición de solución para “infectar” las manos
Haciendo notar las áreas o zonas de debilidad en las manos
Una experiencia personal lleva a internalizar de manera mas eficaz el significado de ser un agente de transmisión de la contaminación a pesar que se hayan lavado las manos.

Que hemos encontrado:

  • La principal área de ausencia del indicador es en las palmas de las manos. Hasta ahí bien.
  • Las debilidades que se presentan, no en todos los casos, pero que siempre están presentes en un grupo de manipuladores son: nudillos de los dedos, alrededor de la cutícula de la uña, debajo de la uña, dorso de la mano, entre los dedos de la mano, muñeca. Esto hace particular las debilidades en cada manipulador y es justamente ahí donde se debe trabajar con esa persona. Cuando se hace una inspección visual de las manos lo primero que vemos es la palma de las manos y en base a ello juzgamos. Aquellos que van más allá toman muestras que puede ser por contacto directo o hisopado. Si fuera así, ¿Dónde creen que usualmente se toma la muestra? Y en caso de hacer la técnica del enjuague ¿Dónde creen que el manipulador se refriega con mayor decisión? Al final tenemos un resultado del ensayo, pero a la luz de lo comentado quedan las dudas, ya que cada manipulador finalmente aplica la técnica de manera particular y las condiciones de las manos inciden en ello.

Un dato, el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) estima que entre un 40-50% de los patógenos que entran al cuerpo humano lo hacen a través de las uñas, cutículas, grietas o surcos de las manos.

Cada 15 segundos que uno se toma en lavarse las manos causa unas 10 veces la remoción de bacterias

El tiempo de 20 segundos lo encontré referenciado hace años en el documento Food Code de la FDA de los EEUU. Si bien es un documento técnico voluntario de uso en el sector retail (detallistas) no deja de tener un alto valor por su base científica. Esto significa que para aseverar el tiempo de 20 segundos es que se han hecho ensayos que sustentan ello. Pero, ojo, se trata de un tiempo MINIMO. Es decir, puede ser mayor, consideramos el análisis realizado en el punto anterior.

Este mismo documento describe un procedimiento base para el lavado de manos que indica:

  • Enjuagarse las manos con agua corriente.
  • Aplicar una cantidad de compuesto de limpieza recomendado.
  • Refregarse vigorosamente por lo menos 10-15 segundos.
  • Poner particular atención debajo de las uñas durante el procedimiento.
  • Crear fricción en las superficies de las manos y brazos, extremos de los dedos y áreas entre los dedos.
  • Lavar con agua corriente.        

Si el procedimiento en general es recomendado a realizarse en 20 segundos y luego me indican que debo refregarme por casi la mitad del tiempo, queda claro entonces la enorme importancia que tiene la acción mecánica de refregarse. Esto es clave.

Si me preguntan que tanto he visto en la práctica cuando he visitado instalaciones en relación al tiempo que se toman en el lavado de manos, les puedo decir que siempre es menor a 20 segundos. Las únicas veces que veo que sí se cumple con ese tiempo y tal vez un poco más, es cuando he tenido que visitar a un médico en su consultorio y luego de auscultarme se lava las manos. Ojo, el constante uso de alcohol como desinfección final causa sequedad e irritación de la piel.

Toallas reusables albergan millones de bacterias. El papel toalla es el medio sanitario de secada de manos más aceptado.

En casos puntuales he visto algunos establecimientos que permite que cada persona lleve su propia toalla de baño personal. Visitando una planta en Japón antes del ingreso a la zona de procesamiento me invitaron a lavarme las manos. El curioso dispositivo consistía en algo parecido a un rodillo gigante sobre el cual estaba enrollado una gran toalla de baño como las que tenemos en nuestras casas. Una vez usado, la parte sobre la cual me había limpiado corría y exponía una nueva sección limpia en el rodillo. ¿Curioso no?

Varios publicaciones y estudios se inclinan a indicar que el uso de papel toalla es más higiénico y eficaz en el lavado de manos.

No es tan importante preocuparnos por identificar el mejor jabón para el lavado de manos. ¡¡Lo importante es que genere espuma!!

A veces algunas personas pueden pensar que los jabones antibacterianos o antisépticos son mejores para un lavado de manos. Podría ser, pero se debe tener en cuenta en el contexto en el que lo vamos a realizar, en el área de salud, restaurantes, ámbito farmacéutico, otros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su publicación. “WHO Guidelines on Hand Hygiene in Health Care: A Summary. 2009 indica que ciertos productos dañan la piel  generando cambios intercelulares en la disposición lipídica. Disminuyendo su cohesión y su capacidad adherente al agua. Afecta la flora natural de la piel y favorece colonización de bacterias estafilococo y células gran negativas.

El jabón más adecuado es aquel que va a permitir generar la mayor cantidad de espuma en el menor tiempo. Esto permitirá que el refriegue remueva los microorganismos presentes. Y si el jabón elegido no genera esta espuma, entonces revisemos otros factores que pueden influir como la dureza del agua.

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